APÓSTOL EN BOGOTÁ

Nuestra más reciente OVR presenta dos series de fotografías del artista venezolano Alexander Apóstol. Profundizando en su perspectiva sobre la historia arquitectónica de Bogotá, estas fotografías resaltan las combinaciones de colores vibrantes y la evolución de distintos proyectos sociales. Revisar estas series, creadas hace casi una década, arroja luz sobre la conexión del artista con la capital colombiana en su exploración de la cambiante identidad visual de la ciudad.

Av. Caracas, Bogotá, 2005 (Detalle)

“En ninguna ciudad del mundo me he sentido tan forastero como en Bogotá..

“Gabo responde a las críticas.” Proceso, Abril 1989.

Apóstol en Bogota

Bogotá puede describirse como una ciudad agitada, rápida, peligrosa, divertida y multicultural. Está cargada de historia política y es testimonio de los desarrollos arquitectónicos globales que marcaron el propio paisaje urbano de la ciudad. A través de su lente, Apóstol desentraña las narrativas multifacéticas entrelazadas en el paisaje urbano de Bogotá en la década de los 2000s. Las series Av. Caracas, Bogotá, y Le Corbusier quemado en Bogotá profundizan en la intrincada relación entre la ciudad, sus aspiraciones arquitectónicas y las corrientes pulsantes de su historia social y política.

Primero, en el corazón de Bogotá, la Avenida Caracas, una de las más transitadas de la ciudad, Apóstol propone una lectura en la que la calle actúa como un cuadro vivo, haciéndose eco de las ambiciosas visiones modernistas de los años cincuenta. Su reconstrucción y ampliación, impregnadas de los principios de la época, resuenan con la cadencia de la realidad contemporánea bogotana, una realidad moldeada por una presencia militar palpable. Apóstol captura esta transformación en esta serie de fotografías tomadas en 2006, presentando a los soldados estacionados en medio de los edificios evolucionados, casi metamórficos, como custodios simbólicos del legado perdurable del modernismo tanto en Bogotá como en Caracas, Venezuela. La tensión y colaboración entre los militares y la sociedad civil, eternamente entrelazadas con el proyecto de modernización, se revelan a través de las fotografías de Apóstol.

Por otro lado, adentrándose en la historia de Bogotá, la OVR presenta Le Corbusier quemado en Bogotá. En la década de 1940, el visionario Le Corbusier fue llamado a imaginar una Bogotá moderna. Si bien su gran diseño quedó sin realizarse, surgió un esfuerzo urbano posterior, el Centro Antonio Nariño, bajo la dirección de arquitectos colombianos. Esta ciudadela, marcada por la polémica eliminación de espacios públicos y la concentración de personas en estructuras imponentes, enfrentó la tempestad del destino.

En las décadas de 1950 y 1960, cuando surgió la disidencia política, alimentada por los períodos tumultuosos de El Bogotazo y La Violencia, algunas de estas estructuras fueron testigos de las llamas de la resistencia. El lente de Apóstol captura las consecuencias: los paisajes calcinados, los ecos persistentes de los muebles carbonizados dentro de los apartamentos. Esta serie se convierte en una narrativa visual, desentrañando el punto donde se cruzan la utopía arquitectónica, la agitación política y el tumulto de la política estatal y el tráfico de drogas Lo que Le Corbusier no pudo desmantelar por su visión utópica, la propia Bogotá lo confrontó en su historia.

En Apóstol en Bogotá uno puede sumergirse en estos relatos fotográficos que dan testimonio de la historia arquitectónica y política de la capital, que ha dado lugar a escenas particularmente vívidas y ruinosas. Cada fotografía presentada sirve como un narrador silencioso, que resume el espíritu enigmático de Bogotá. La yuxtaposición de ideales modernistas en el contexto de agitaciones históricas invita a la contemplación de la resiliencia de una ciudad caótica. A través de estas crónicas visuales, Apóstol nos invita a ser testigos no solo de las estructuras de Bogotá sino a involucrarnos con su esencia: una ciudad con una historia grabada en concreto e impresa en la conciencia colectiva de su gente.

Le Corbusier quemado en Bogotá, 2005 (detalle)

Av. Caracas, Bogotá

“En el contexto actual, la Avenida Caracas es una de las principales vías de Bogotá, y durante su recorrido destaca la presencia continua de numerosos militares en una parte de su recorrido. Caracas, la capital de Venezuela, se desarrolló en Los años 50 bajo los mismos parámetros modernos que la Avenida Caracas en Bogotá. Los edificios modernos cada vez más envejecidos en esta ciudad caótica, en expansión y anárquica aparecen como estructuras inútiles y anacrónicas en un lugar donde la presencia militar se apodera cada vez más de su marco, dejando una marca indeleble. en la conciencia colectiva de su pueblo.”

Alexander Apóstol
Av. Caracas, Bogotá (2), 2006

La Avenida Caracas, en Bogotá, fue reconstruida y ampliada durante la década de 1950 siguiendo los principios de la arquitectura moderna en boga para ese entonces.

Actualmente existe una fuerte presencia militar a lo largo de su recorrido. Caracas, capital de Venezuela, se desarrolló en la misma década siguiendo los mismos parámetros modernos. Los soldados que se encuentran afuera de los edificios anacrónicos y mutados de Bogotá se convierten en metáforas del legado del modernismo en Caracas, donde la tensión y la colaboración entre las fuerzas armadas y la sociedad civil han sido un elemento constante en el proyecto de modernización del país.

Av. Caracas, Bogotá (2006)

Alexander Apóstol

Av. Caracas, Bogotá (1-4), 2006 (Vista de exposición)
Av. Caracas, Bogotá (5), 2006

Le Corbusier quemado en Bogota

Durante la década de 1940 en Colombia, Le Corbusier fue invitado a diseñar un proyecto para una Bogotá moderna. Aunque realizó un estudio exhaustivo de la ciudad, el proyecto nunca se llevó a cabo ya que implicaba la demolición de una parte importante del centro de la ciudad. A su vez, una ciudadela de 23 edificios, el Centro Urbano Antonio Nariño, fue desarrollada por destacados arquitectos colombianos siguiendo lineamientos cuestionables como la eliminación del espacio público y la máxima concentración de personas en edificios altos.

Algunos de los departamentos construidos fueron entregados a estudiantes universitarios provenientes de provincias. A lo largo de las décadas de 1950 y 1960, y en medio de protestas políticas, algunos de estos lugares fueron incendiados en el período violento conocido como El Bogotazo y luego como La Violencia.

Treinta años después, algunos paisajes quemados dentro de los apartamentos siguen intactos, con sombras de muebles viejos que muestran no sólo la violencia del incendio, sino también la de los continuos disturbios en Colombia. Lo que a Le Corbusier no se le permitió demoler para reconstruir un proyecto utópico, fue destruido por la violencia de la política estatal y el narcotráfico.

Le Corbusier quemado en Bogotá (4), 2005

Le Corbusier quemado en Bogotá (2005)

Alexander Apóstol

“Durante los 40s y 50s, Le Corbusier diseñó para la ciudad de Bogotá en Colombia, un enorme proyecto de ciudad moderna sobre la antigua ciudad ya establecida Lastimosamente, por diversos motivos no se construyó. Sin embargo concibió una ciudadela de 23 edificios, el Centro Nariño, desarrollada por arquitectos colombianos pero que llevaron inequívocamente el sello de su obra.

Treinta años después, el paisaje quemado del interior de los apartamentos sigue intacto, como la sombra de sus muebles y agujeros en sus tomas eléctricas y de agua, evidenciando no sólo la violencia de la quema, sino además metaforizando sobre la violencia que persiste sobre Colombia y la infuncionalidad del sueño del pensamiento moderno sobre las ciudades latinoamericanas.

Alexander Apóstol
Le Corbusier quemado en Bogotá (4), 2005
Le Corbusier quemado en Bogotá, 2005 (Vista de instalación)